viernes, 30 de noviembre de 2007

La responsabilidad de la sociedad en la convivencia


La escuela es un reflejo de la sociedad, y a la vez pretende ser un lugar de cambio. Los alumnos no son tablas rasas a las que modelar al antojo de un ideal, de un paradigma, por dos motivos principalmente: en primer lugar porque trabajar con seres humanos implica tener en cuenta su derecho a decidir por sí mismos, y en segundo lugar porque no existe un único paradigma social de lo considerado como ideal.

Los medios de comunicación, por ejemplo, transmiten en muchas ocasiones modelos de conducta y de relación entre personas saturados de violencia y carente de valores; Los niños y jóvenes perciben a través de programas de dibujos animados y videojuegos que la violencia es el recurso habitual para resolver los problemas, de tal modo que perciben que es eficaz e inevitable para solucionarlos; El mundo laboral se basa en muchas ocasiones en la competitividad, la rivalidad...

¿Qué reciben así los niños y jóvenes de la sociedad? No se trata de meterles en una burbuja: tienen derecho -y obligación- de saber lo que pasa y por qué pasa a su alrededor; lo que no se puede es mostrarles sólo el lado sensacionalista de las cosas y privarles de la experiencia de cuáles son las consecuencias a largo plazo, cuáles las opciones para cambiar esas consecuencias o prevenirlas, cuáles los beneficios.

Como decía al principio, la escuela es un reflejo de la sociedad, pero también pretende ser un lugar de cambio: se pueden y deben poner en práctica prácticas de gestión de la convivencia, pero su efectividad real, su generalización fuera de las aulas, queda condicionada en gran medida por lo que los niños y jóvenes perciben de lo que la sociedad les transmite, de lo que ellos -consciente o inconscientmente- creen que es lo "normal".

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Puede que nos guste la sociedad en que vivimos o no pero es la que existe y en la que hemos de vivir.
Vivimos en un mundo competitivo y global. Es difícil hacer ver a un niño la consecuencia de nada a largo plazo, porque su capacidad de captar el tiempo es muy didtinta, como lo es su conciencia moral. Si queremos cambiar el mundo es bueno cambiar la escuela, pero no dejemos todo en mano de las generaciones futuros y pongámonos manos al obra.

Anónimo dijo...

Hola!

Estoy bastante de acuerdo en lo que dices. En el entorno escolar es dificil inculcar ciertos valores cuando el mundo externo (o la parte del mundo externo que le toca a un alumno/a) va en contra Por ejemplo, se puede repetir muchas veces a l@s alumn@s que hay que cruzar por los pasos de peatones pero si los padres al ir a recoger al niño/a al colegio cruzan por medio de la carretera, todo lo repetido en el aula se pierde. Esto es mucho más grave en el ámbito de la tolerancia y el respeto a los demás.
Por supuesto, esto no quiere decir que se de la batalla por perdida y no se intente inculcar valores en el ámbito escolar.

Antonio Blanco.

Estela dijo...

Los niños empapan lo que ven y lo que viven, por eso, la escuela es, junto con la familia, el lugar donde se ha de "modelar" toda la información que los niños perciben de esta sociedad tan influenciada por los medios de comunicación, la violencia...
La tarea, como ya digo, es compartida: familia y escuela. No sirve de nada que la escuela, por sí sola, enseñe a "resolver conflictos" si fuera del entorno escolar no se practican las formas que la escuela ha enseñado.